La soledad es un inquieto y juguetón abismo que juega con nosotros a lo largo de la vida y nos tienta a dar el último paso para caer en su profundidad ambigua. Pero a veces la muerte engañosa y de mirada desafiante, nos incita a su laberinto indescifrable que es este mundo y nos pone a prueba con el propósito de descubrir la forma más excitante de saciar su macabro placer.El sol que florece de nuestra alma fugitiva, es desafortunadamente, tan solo una pequeña luz que no alcanza a alumbrar la calle más oscura de nuestros pensamientos.
Es sencillamente por esta razón, que el hombre ya inmune a diversos dolores, puede pelear la vida de igual a igual, por la inexacta e ideológica deducción, de que esta vida se agrieta de dolores y solo los que han comido del agrio plato, se llenan sus panzas y evitan caer en ellas.
Christian Valdiviezo
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