
Si yo le preguntara a ustedes que tan importante es el pensamiento y la escritura, se que no podrían responderme nada de una forma inmediata ya que nunca se pusieron a pensar en algo que hacen todos los días, y hasta sin darse cuenta.
El pensamiento es una babilonia infinita, un castillo inquebrantable, como aspecto fisiológico son solamente impulsos eléctricos, pero ideológicamente podemos decir que es un universo inacabable en el cual podemos crear un mundo mas allá del que vivimos y donde las cosas no son como son, sino como queremos verlas.
Las ideas son el motor de nuestras acciones, es nuestra motivación, como explico alguna vez el gran Ricardo Solanas "La motivación es, en síntesis, lo que hace que un individuo actúe y se comporte de una determinada manera. Es una combinación de procesos intelectuales, fisiológicos y psicológicos que decide, en una situación dada, con qué vigor se actúa y en qué dirección se encauza la energía.".
El pensamiento y la motivación ha sido, camaradas, durante el principio de nuestra era, la única razón por la cual el hombre ha llegado ser hombre y dejado de ser un animal mas del planeta. Nuestra raza ha formado comunidades, ha formado civilización, ha creado culturas y las ha enriquecido, ha creado religiones y credos por la cual la mayoría de nuestros ancestros han levantado, a lo largo del tiempo, murallas de conocimiento que persisten hasta nuestros días.
La cosmovisión de las ideas ha traspasado barreras, Colon con sus descubrimientos, Da Vinci con sus inventos, y los que continuaron acrecentando cada vez mas esa sed de conocer, de poner al ser humano cada vez mas cerca de Dios.
El mundo fue evolucionando y nosotros también, cada vez volábamos mas alto, y ningún crecimiento es valido si las ideas no se expanden correctamente, es por eso que los sabios han escrito esos ladrillos llamados libros que iban depositando saberes dentro de nuestros ser, cada libro, cada ladrillo iba construyendo este muro del saber, alguien moría y dejaba escrito su saber para que otro hombre lo recogiera y continuara el camino, un camino que nunca termina y que siempre, por cada persona que haya en esta tierra, se podrá escribir una hoja mas.
En nuestra era, la era de la informática, nuestros saberes llegan a cualquier parte del mundo en solo segundos, cualquier persona que posea los medios necesarios puede acceder a las estructuras ideológicas y planos de conocimiento, y poder así, ampliarlos sin compromisos ni obstáculos.
El ingenioso Humberto Eco nos decía: “Antes, los manuscritos quedaban reservados a una restringida elite de personas que sabían leer y escribir, y lo único que se les enseñaba a las masas eran las historias de la Biblia, la vida de Cristo y de los santos, los principios morales, y hasta hechos de la historia nacional o nociones elementales de geografía y ciencias naturales (la naturaleza de los pueblos desconocidos, las virtudes de determinadas hierbas o piedras): todo este conocimiento era proporcionado por las catedrales con su sistema de imágenes. Una catedral medieval era como un programa de TV permanente, siempre repetido, que se supone le decía a la gente todo lo que les era imprescindible para la vida diaria y la salvación eterna.” Y sin embargo, hoy vemos que no hay barreras para el conocimiento, que los medios nos azotan cada vez con mas fuerzas y uno tiene que estar preparado mentalmente para detenerlos a tiempo, algo impensado en el apogeo del Renacimiento.
Molluso propuso el termino hipertexto como: “un espacio propicio para la expansión de nuestra percepción tanto del conocimiento como de la cultura en general, y en tanto tal, como el disparador para la conformación de una nueva subjetividad ampliada por las características que tal innovación ofrece; estas nuevas posibilidades se relacionan con el desarrollo de un sistema que permite la vinculación inmediata de textos sobre las mas variadas temáticas.”
La invención de la computadora, transformo las palabras en archivos que viajan de manera incansable hacia partes que ni imaginaremos, hacia culturas remotas y distintas, el intercambio cultural proporcionara nuevas visiones y nuevos acercamientos. Yo estoy convencido que a pesar de esto el libro nunca morirá, porque las palabras se las lleva el viento, y los archivos se borran de un soplido, por eso los libros son físicamente de valor infinito y podrán pasarse de mano en mano, todo pensador o inventor habrá tenido algún libro de donde retomar caminos e ideas, y así pasara por los siglos de los siglos, porque las ideas solo serán ideas, y pronto se olvidan, y las ideas que realmente quedan son las ideas escritas.
Christian Valdiviezo